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Sí, creo - Grupo san Damián de Almendralejo

11 Diciembre 2020

Una joven de nuestro grupo san Damián de Almendralejo nos escribe este testimonio tras haber recibido hace muy poco el sacramento de la Confirmación. ¡Gracias, Lucía, por estas palabras!

En primer lugar, me gustaría decir que no soy muy buena escribiendo sobre mí, pero voy a intentar hacerlo de la mejor manera ya que es un texto sobre todo dedicado a vosotros, jóvenes, que queréis seguir los pasos de Jesús, y seguir su camino.

Después de hacer la comunión y de recibir al Señor por primera vez, decidí seguir su camino. Estuve dudando en dónde seguir dando catequesis, pero descubrí que Santa Clara era mi destino ya que después de muchas señales y de todo lo bueno que me habían contado sobre este bonito sitio, por mí misma decidí quedarme. No tardé mucho en saber que sería mi segunda familia y que podría contar con ellos para todo lo que necesitase.

Llevo desde pequeñita en este sitio tan maravilloso, las personas que me llevo de aquí creo que son las mejores con diferencia de todos los sitios en los que he estado. Me gustaría dar las gracias a todas las personas que me han acompañado en este camino tan precioso: a mis compañeros, a mis catequistas: Beatriz, Sara, Laura, Carmen, Leo, María José, pero, sobre todo, a mi profesora favorita que es la que me animó a seguir los pasos de Jesús, María José Belinchón.

Me lo he pasado super bien en estos seis años de catequesis, he vivido un montón de experiencias inolvidables, algunas felices, otras no tanto, pero lo que sí tengo seguro es que de todos estos momentos he aprendido algo en todos y cada uno de ellos. Me vienen a la mente un montón de recuerdos: mi primera convivencia en Villagonzalo y mi actuación como Clara junto a Carlitos, cuando nos tocó preparar la merienda solidaria, el gran y esperado musical, todos los viernes de risa, otros de emoción al recordar a nuestros seres queridos...pero todos estos momentos acompañados de nuestro gran amigo JESÚS. Jesús, la razón de esta carta, el amigo que nunca te dejará solo por mucho que tú lo puedas llegar a pensar, persona a la cual le tengo que dar las gracias por todo, lo que haré al final.

Y, después de mucho tiempo aquí, tiempo que ha pasado volando, llegó el momento de la Confirmación. Todos muy nerviosos por poder seguir el camino de Jesús y aprender más sobre Él. El primer paso fue confesarnos para poder estar limpios para recibir el Espíritu Santo a manos del sacerdote. Con muchas ganas e ilusión, llegó el día. En el momento de recibirlo, estuve bastante nerviosa, pero con la compañía de mi padrino, llegué al altar y allí lo vi. Vi a Jesús en la forma del sacerdote, sentí como si Él me estuviera dando el Espíritu Santo. Sentí paz, calma, estaba como si pudiera estar en el cielo por un segundo y verlos a todos muy felices, creo que a partir de ese momento he visto la vida desde un punto de vista más positivo, sabiendo que allí arriba todos pueden estar felices, tal y como Jesús nos prometió. Por fin pude recibir un sacramento más y pasar otra etapa de mi vida, y siempre acompañada de Jesús.

Por último, me gustaría animaros a vosotros, los jóvenes, a seguir los pasos de Jesús, a seguir conociendo su vida y la vuestra más espiritual. Estoy segura que os lo pasaréis igual o mejor que yo, y nunca os arrepentiréis de haber seguido con esta etapa. Pasaréis los mejores momentos de vuestra vida los viernes aquí en catequesis, acompañados por las mejores catequistas del mundo.

Yo ya soy feliz debido que recibí tanto el cuerpo de Cristo como el Espíritu Santo; por lo tanto yo siempre, SÍ, CREO.

Con mucho cariño y con el amor de Jesús,

Lucía García