Domingo 6º Pascua: "Esto os mando: que os améis unos a otros"
Esto os mando: que os améis unos a otros. ¡Con lo sencillo que nos lo ha puesto el Señor y aún nos cuesta...! De 10 mandamientos que desde pequeños hemos aprendido, nos lo reduce a uno solo: amar...
Y es que cuando hacemos las cosas por amor, todo cambia, todo se hace más ameno, más llevadero, todo se llena de otro color... Es un lenguaje universal, que no necesitas ni B1 ni B2 de idiomas... En cuanto nacemos, sabemos hablar este lenguaje del amor: cuando un bebé nace y sus padres lo abrazan, lo duermen, les canta... el niño se calma, sonríe o se duerme... se siente amado... y eso nadie se lo ha enseñado.
Ya san Francisco hablaba de la importancia de amar con todo nuestro ser. Fíjate cómo lo expresaba: "Amemos todos con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con toda la fuerza, y fortaleza, con todo el entendimiento, con todas las fuerzas, con todo el esfuerzo, con todo el afecto, con todas las entrañas, con todos los deseos..."
Como un recién nacido, déjate amar por Él. Descansa en sus brazos, déjate mecer por Él, deja que te hable al corazón... Pero sobre todo, que ese amor también se derrame en tu vida allá donde vayas. Como hoy nos dice el Evangelio: para que nuestra vida se llene de alegría y podamos contagiarla allí donde vayamos. Contagiemos la alegría del cristiano, la alegría de sabernos de Él, la alegría de sabernos amados...
Lectura del santo evangelio según Juan 15,9-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros."




