Domingo 31º TO: "Hoy ha sido la salvación"
Hoy ha sido la salvación. ¿Alguna vez te ha ocurrido que has ido deprisa a un sitio y has sudado, o no te ha dado tiempo de ducharte antes de ir a alguna cita? ¿A que es una situación incómoda? Seguramente te hubiera gustado poner alguna excusa para no ir, o decir que llegas más tarde para asearte un poco y prepararte o a lo mejor te has retirado de la multitud para que no sientan tu presencia...
Así nos pasa en muchas ocasiones cuando sabemos que algo no hemos hecho bien, que hemos metido la pata hasta el fondo, en definitiva, que hemos pecado. Así se sintió Zaqueo. se retiró del gesto de la gente, sabiendo que su vida no iba como tenía que ir. Pero aún así, Jesús lo llamó, quiso que se acercara, lo sanó... lo salvó... Hoy tenemos una llamada muy fuerte por parte de Jesús no sólo a acoger el perdón y la salvación que nos ofrece, sino también a ser nosotros esas personas de acogida y perdón que Jesús hoy nos pide. A veces con nuestras críticas, con nuestros comentarios, alejamos a la gente en vez de acercarlos.
Que tus palabras sean de acogida, de perdón, al igual que las de Jesús. Que cada día más seamos Iglesia en acogida y cercanía. ¡Ánimo!
Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):
EN aquel tiempo, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.
En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo:
«Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».
Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.
Al ver esto, todos murmuraban diciendo:
«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».
Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:
«Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».
Jesús le dijo:
«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».




